Tamaño

La Luna es el único satélite natural de la Tierra y uno de los mayores del sistema solar. Su diámetro es de 3.476 Km, su masa es 1/81 de la terrestre, es decir, 7,35x10E22 Kg, y su densidad, 3,34 g/cm3, similar a la de los materiales de la corteza terrestre. La aceleración de la gravedad en la superficie lunar es de 1,66 m/s2, la velocidad de escape de 2,39 km/s

Distancia

La Luna gira alrededor de la Tierra a una distancia media de 384.400 km describiendo una órbita elíptica de muy pequeña excentricidad que esta inclinada 5º 8' 43´´ respecto al plano de la eclíptica. En el perigeo dista 406.800 km de la Tierra, y 356.500 en el apogeo. El tiempo que tarda en realizar una rotación completa en torno a la Tierra (revolución sidérea) es de 27 d, 7 h, 43 mm, 11,5s; su revolución sinódica (tiempo que tarda en ocupar la misma posición en el firmamento respecto al Sol) es de 29 d, 12 h, 44 min, 3,8 s, tiempo que corresponde a la duración de una lunación y por tanto a un mes lunar (sinódico).

Brillo

La Luna brilla reflejando la luz del Sol y muestra sus características fases durante cada órbita alrededor de la Tierra. Cerca de Luna Nueva, cuando la porción de la Luna iluminada por el Sol es pequeña, el fenómeno de 'La vieja Luna en brazos de la joven' se ve con frecuencia. Esto es causado por la luz del Sol reflejada hacia la Luna desde la Tierra, que es de nuevo reflejada de vuelta hacia la Tierra. Estamos viendo el brillo de la Tierra iluminando la zona oscura de la Luna. La cantidad de luz reflejada por un objeto celeste es llamada el albedo (albus, blanco). La luna refleja solo el 7% de la luz del sol que cae en ella, así el albedo es de 0.07 y en el plenilunio su magnitud visual es -12,5, por lo que es el cuerpo más brillante del espacio excluido el Sol

Fases

The Moon  Se deben a la variación de las posiciones relativas de la Luna, la Tierra y el Sol, que modifican la porción de la superficie del satélite visible desde nuestro planeta. Cuando la Luna se encuentra en la misma dirección que el Sol y en el mismo lado (conjunción), su superficie iluminada es invisible desde la Tierra: es el plenilunio o Luna nueva, y sólo se percibe un débil resplandor, llamado luz cenicienta, debido a la luz reflejada por la Tierra. A continuación aparece un huso esférico iluminado en la parte derecha del satélite, que va aumentando, y entonces la Luna está en fase o cuarto creciente. Cuando la dirección del Sol forma un ángulo recto con la de la Luna (cuadratura), aparece iluminada la mitad derecha del hemisferio lunar y la Luna está en cuarto creciente. Cuando la Luna y el Sol están en oposición, es decir, cuando se proyectan en la esfera celeste en direcciones diametralmente opuestas, el hemisferio lunar dirigido hacia la Tierra aparece completamente iluminado, y se dice que el astro está en tase de Luna llena. A partir de aquí, la parte iluminada del hemisferio lunar visible empieza a decrecer, y entonces la Luna está en su fase menguante. Cuando se produce una nueva cuadratura, sólo la mitad izquierda del hemisferio lunar está iluminada, y el astro se encuentra en su cuarto menguante; la parte iluminada visible desde la Tierra es cada vez menor hasta que se reduce a un estrecho huso, situado en el lado izquierdo de la Luna. Finalmente, se produce una nueva oposición entre la Luna y el Sol, y el ciclo de las fases vuelve a comenzar. Cada uno de los ciclos constituye la lunación.

 Atmósfera

La Luna no posee ningún tipo de atmósfera. Ello implica también la ausencia de agua en estado líquido, puesto que si apareciera por algún motivo se evaporaría inmediatamente y se perdería hacia el espacio exterior debido a la pequeña velocidad de escape en el satélite. Debido a la falta de atmósfera las temperaturas de la superficie lunar experimentan fuertes oscilaciones entre el día y la noche, desde +118º C hasta -153º C. Estas temperaturas sólo afectan a las regiones más superficiales de la corteza lunar, y a partir de cierta profundidad la oscilación es menos importante.

 

 Origen de la Luna.

 

 En la actualidad, existen dos teorías para explicar el origen de la Luna: su formación pudo ser simultánea a la de la Tierra, mediante un proceso similar, a grandes rasgos, pero con peculiaridades no determinadas, al que dio origen a los Sistemas de satélites de los planetas gigantes; o bien pudo ser independiente, similar a la de un planeta y lejos de su situación actual; más tarde las perturbaciones gravitatorias de otros astros pudieron transformar su órbita, de tipo planetario, en su trayectoria actual alrededor de la Tierra.